Viajes

Vietnam Sapa y el triángulo del opio

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Sapa. Lugar donde la cordillera de Himalaya se va escondiendo lentamente entre verticales terrazas de arroz y arboles de bambú. Fantásticos valles cubiertos del verde del arroz, fragmentados por ríos y cascadas y habitados por minorías étnicas como los Hamong, los Dzao y los Thai, que a pesar del tiempo y a pesar también de las manadas de turistas, siguen viviendo como han hecho durante generaciones, vistiendo sus coloridos trajes y trabajando la tierra que los vio nacer.

El primer día nos fuimos a visitar en el interior del valle un pueblo llamado Cat Bai habitado por una de esas minorías étnicas. Junto a unas inglesas que encontré por el camino seguimos el sendero y nos adentramos por el valle hasta llegar a otro poblado donde los niños se asustaban y se escondían al vernos. Algunos se bañaban desnudos y saltando a la grupa de los búfalos en un pequeño lago, algún otro se limaba las unas con un cuchillo estilo jamón serrano, así que preferimos no hacer demasiadas fotos y seguir el camino. Las inglesas se pararon a comer y yo seguí el camino a través del valle que me llevo entre espectaculares plantaciones de arroz y alguna que otra de marihuana donde mas de uno se habría perdido gustosamente…

El camino entonces pareció perderse entre la maleza y aquí el trekking verdadero empezó. Sabia de la cercanía de una carretera que bordeaba el valle y seguí mis instintos. Empecé a escalar un río entre una espesa jungla que me dejo la ropa mas oscura que la piel de un nativo de la zona.

Tras media hora de seguir el curso del río ascendente llegué a unas cascadas espectaculares de mas de 40 metros de caída que mas o menos se dejaba escalar. Al llegar a la cima, el ruido de una moto. Estaba ya harto del ruido de las motos por todo Vietnam pero esta vez me supo a gloria volver a escuchar ese zumbido! Un par de saltos más entre la maleza y pude llegar a la carretera y pisar terreno firme. Justo en ese momento pasaban cuatro vietnamitas y me miraron con cara rara, también observaron el agujero espeso de vegetación del que venía y me volvieron a mirar con cara de “estos turistas están como una cabra!”

Les sonreí, les invité a un cigarrillo y celebre con ellos mi vuelta a la civilización! Había llegado a Tram Tom Pass, un cuello entre valles a 2000 metros y a 16 km de Sapa por carretera de donde procedía. Las vistas a ambos valles con el Fansipan a mi lado de 3143 metros eran maravillosas. Volví tranquilamente por la carretera pisando suelo firme y volví a encontrarme al cabo de un rato con las inglesas y un grupo de belgas a quien les habían indicado un camino más corto y no tan accidentado. De vuelta al pueblo, una ducha y salimos todos a cenar y acabamos en un karaoke vietnamita bebiendo vino de arroz (una especie de aguardiente) hasta las tantas.

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